Quemas grasa cuando gastas más calorías de las que consumes en el día, no por la hora en que corres.
La idea de que el cardio en ayunas quema más grasa viene de un dato real mal interpretado: en ayunas, el cuerpo usa una proporción algo mayor de grasa como combustible durante ese ejercicio puntual.
El problema es que la pérdida de grasa a largo plazo depende del balance calórico total del día, no de qué combustible usaste en una sesión de 40 minutos. Varios estudios que comparan cardio en ayunas versus con comida previa, controlando las calorías totales, no encuentran diferencia relevante en la pérdida de grasa a las semanas.
Lo que sí cambia entre personas es el rendimiento: algunos entrenan mejor en ayunas, otros se sienten débiles y rinden peor — y rendir peor significa gastar menos calorías en la sesión, lo que va en contra del objetivo.
Conclusión práctica: haz cardio en ayunas si te acomoda el horario y te sientes bien. Si te marea o te baja el rendimiento, come algo liviano antes. Ninguna de las dos opciones es la trampa que te está frenando.
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